b_350_0_16777215_00_images_caroncab.jpegCompartimos el texto leído por la trabajadora de prensa y reportera gráfica Carolina Niklison en el acto en homenaje a José Luis Cabezas, asesinado hace 22 años.

Fue en plena democracia

En una época de transformaciones neoliberales que afectaron profundamente la estructura económica y social de la Argentina.

En el marco de un modelo económico de exclusión, del aumento de la pobreza extrema y de un gran crecimiento de la deuda externa.

Durante un gobierno que se distinguió por la impunidad mantenida desde los estamentos más altos del poder político y del ámbito judicial.

En tiempos de gatillo fácil.

Fue por fotografiar al poder.

Fue un asesinato mafioso, aleccionador.

Hace 22 años pero hoy volvemos a vivir en esa Argentina.

Desde 2015 hasta la actualidad, las trabajadoras y los trabajadores de prensa venimos denunciando la falta de garantías para el ejercicio de nuestra profesión.

Primero fue el lanzamiento del protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicas, política implementada por la ministra de seguridad Patricia Bullrich, con la clara intención no sólo de reprimir la protesta social, sino también de cercenar la labor de la prensa.

Con este protocolo, generaron las condiciones necesarias para que la violencia policial contra los manifestantes y la prensa, se despliegue de forma sistemática.

Lo vivimos en las movilizaciones del movimiento de mujeres, lo vivimos en Pepsico, lo vivimos reclamando por la aparición con vida de Santiago Maldonado, lo vivimos marchando contra la reforma previsional, lo vivimos cuando exigimos paritarias para los trabajadores de Radio Nacional, la TV Pública y Télam, lo vivió en carne propia el colega alemán Stefan Borgharartd, a quién hace menos de 20 días, la policía de Neuquén lo reprimió brutalmente y le secuestró sus equipos de trabajo, cuándo fotografiaba el basurero químico a cielo abierto en Vaca Muerta.

Lo vivimos a diario y no sólo en la calle. Porque podemos ser detenidos estando en nuestras casas, como le pasó a Roque, fotógrafo de la Garganta Poderosa, luego de que filmara un operativo ilegal de agentes de Prefectura en su barrio.

Hoy, como cada 25 de enero, hacemos presente a José Luis, pero además, nos congregamos para reivindicar el derecho a la libertad de prensa, a la libertad de información y para decirle BASTA a la represión y BASTA a la violencia policial contra la prensa.

                                                                                                   Carolina Niklison